La Intimidad de las cosas / Numero ciento dos

Guardo una nota en la gaveta que menos reviso de mi habitación; la cual recolecta polvo y nostalgia en cantidades iguales. Me habla de una vida mas sencilla que es a través de tus ojos, reflejada en mi memoria.

La uso para oxigenar mi mente, para recordar que tuve fe en alguien que ya no soy. Para recordar mis alas y el tacto de tus manos suaves y tranquilas que me acompañaron por viajes lejanos a mi corazón.

¿Que haces con el pasado que no deseas dejar atrás?

Lo atesoras donde a nadie moleste, donde puedas correr a buscarlo cuando mas necesites ese calor te dio en los días del pasado lejano.

Ya se que nunca mas tocare tus manos, acariciare tus dedos y besare con cariño infinito el dorsal de tus manos.
Pero aun me queda el brillo de tus ojos reflejados en los míos para darme tranquilidad.

Y a veces me transporta a ese lugar con el olor dulzón de la primavera del amor.

Numero ciento uno

Yo no estuve ahi.

Yo no estuve ahi.

Yo no estuve ahí,

Anduve de paseo por mi mundo,

Tome el camino largo; el del paisaje árido y triste y me largue a buscar niños felices que nunca creí encontraría.

Yo no estuve ahí; y tú tampoco,

Porque decidiste navegar por el mundo, conocer puertos y crear recuerdos,

Viviste mil días y regresaste entera tan solo cuando la marea en su suave tranquilidad te trajo de vuelta.

Nunca estuvimos ahí, ni tampoco los niños

y realmente no lo importa; porque al final desde donde estamos,

aún nos podemos ver al sonreír.