Número noventa y ocho

Te veré suspirar ante los últimos estertores del sueño reparador luego de una noche de mucha acción.

Verte despertar apenada con toda la vergüenza que no tuviste horas antes, pero vencida ante la fatiga de saber que la magia se romperá por el retorno de la rutina inminente.

Pero esa sonrisa, mutua, dada y recibida, será el combustible para generar las ideas más oscuras para el día de hoy.

Espérame preparada.

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Número ochenta y cuatro: La muerte

...Deja que la tristeza me mate...

...Deja que la tristeza me mate...

Santiago se abalanzó contra el y lo golpeo ahí donde los sueños nacen.
Le pego tan fuerte que escucho el crujir de mil cristales desplomarse, vio caer en pedazos fotografías familiares que tenia escondidas, juguetes que solo soñó(y en verdad los tuvo en sueños), aptitudes que solo llego a escribir y mil aventuras que leyo.
Santiago lo vio desplomarse con esa sonrisa que nunca perdio; porque cayo valiente, seguro de haber dado la mejor batalla.
Cayo sin ninguna historia -¡Ninguna!- aunque era mejor.
Así nunca sera recordado.

Número setenta y nueve

iloveyoy-thnaks

La felicidad seria que tu te acercaras a mi leyendo mis emociones, y sobre escribiendo mis temores con tus sonrisas.

La felicidad seria decirte que te Amo en silencio, olvidar las reglas y asaltar tus labios aun esperando tu rabia. Y soñar por lo menos con un “Te quiero tambien”, de tu parte.

Número setenta y uno

No soy suficiente bueno para ti

Cuando llegamos al final del día a casa después la jornada, el silencio aguarda junto a una cena recalentada. Luego unas palabras y un plan del super.

Y sentimos la indiferencia de mil problemas y la llave gotea y la bombilla se quema. Y te muerdes la lengua y callas la mente.

Desde que en los rincones de casa guardo buenos recuerdos tuyos, en la bodeguita los malos momentos y sus rasguños por entrar ya no se oyen.