Número noventa y cinco

Se suponía que ya te había superado, que eras parte de un pasado que ame y aprendí a golpe fuerte de la vida a darle el poco valor que en realidad valía.

Entonces, ¿porque apareces cuando mas débil estoy? ¿Eres acaso el demonio que con esa sonrisa tan placentera y esas palabras tan graciosas intentas llevarte mi alma al peor de los desfiladeros para verle caer y desaparecer en el vacío de la desesperanza?.

Es triste, muy triste cuando al final de una relación tan fuerte, lo único real que en realidad existió fue lo que yo sentí por ti.

Ahora tendrás que morir en mis adentros para que yo renazca de las cenizas del todo.

Felicidad

Número noventa y cuatro

Mirando tus fotografías encuentro algo:
-Una sonrisa, un beso, otra sonrisa, y luego la seriedad infinita.

Mientras yo, tanto que daría por alimentarme de tu vida.

flaca

Número noventa y tres

Hoy el sol es más brillante, sus rayos calientan mas, el clima es perfecto; por si se te antoja que hoy hagamos vino.

O si quieres quedarte esos cinco minutos más, y abrir los ojos asustada a las 10 de la mañana mientras yo me río por que no fuimos a trabajar.

“¡A la mierda todo!, viviremos de sopas instantáneas”, dirás. Y te abalanzarás buscando residuos de pasión guardada, de guerras ganadas por ambos bandos y de besos que finalicen en un tratado de paz momentáneo, mientras tu mente y cuerpo sincronizada mente duerman de nuevo.

Luego de todo eso; aun en la madrugada, YO seré el que despertare solo.

😦

Número noventa y dos

Por el desafuego conocimos el arte del engaño, por una o dos noches de papel quemándose, estrujándose, siendo roto por la fuerza liberadora de no pensar en lo que hacíamos.

Y danzan las promesas sin peso, sin valor de cambio; dichas, entredichas y susurradas como anécdotas del viento cazadas sin querer.

¿Que nos quedara de la destrucción del alma, mi amor?

¿Que nos quedara de utilizar una y otra vez las reservas limitadas de sentimientos?

¿Un largo silencio de amor falso, de esos de final de película?

“Tan corto el orgasmo y tan largo el olvido”. Eso debió de haber pensado el poeta puritano.

Desafuego