Número cincuenta y ocho

Me rompio mas que el corazonNada podía ser tan perfecto por más de 4 lunas.
Lo sabía bien. Que “todo cambio es doloroso”, dijiste.

Yo siempre supe que volver a la realidad era el problema.

Tu última carta eran solo comentarios reciclados, correcciones y muchos errores de ortografía, firmados con un “Dios te bendiga” tan banal, que solo con eso cometiste un pecado.

Ahora apareces de vez en cuando en forma de recuerdo, asiento ocupado o numero equivocado. Y sigues tan normal que hasta miedo me da el pensar que sufro tanto.

Número cincuenta y cuatro

Queda mucho por sentirMe enseñaste a ser valiente y ser capaz de necesitarte.
A pensar en ti, a llorar por ti y decirte que te amaba.

Me hiciste depender de tus palabras y me enseñaste que yo no tenía que decir nada, si no tenía nada que decir.

Aprendí puntual a buscarte, a confiar en que el día que me dejaras seria fuerte y me hiciste verte tan perfecta como solo los problemas y el estrés nos pueden hacer. Simples mortales con una estrella que se cruzan por nuestra vida.

Un día me hiciste ver que no eras mi vida, que me lastimaría el conocer tu vida y te alejaste sin ganas de alejarte.

Ahora solo tengo un montón de papeles y poemas sin destinatario, canciones, planes, un futuro probable y un diario mancomunado que solo guarda una foto digital impresa como testigo que si fuiste real.

¿Qué hago ahora yo con todo el Amor que no me cabe en los bolsillos?

Número cuarenta y tres

Huiste de tú casa sin nada más que las ganas de escapar.
Una piedra sobre otra hicimos y tu terquedad en realidad me ayudó a crear, un pequeño paraíso de calor humano.

Fuimos a un lugar aparte a pelear contra las paredes y saltar murallas, pero tú siempre dirigiste la vela del barco.

Ahora que te sientas en el sofá de enfrente nos sirves una limonada y pones tu novela no soy capaz de comprender completamente la fuerza de tus decisiones.
Maúlla el gato y sin bajar la mirada acaricias su espalda.
Bebes un trago, volteas tu rostro y chocan nuestras miradas.

Silencio.

Sabes compartir hasta lo que no existe y me devuelves una sonrisa, unala-rutina mueca sin sentido que recibo y devuelvo.
Y me doy cuenta que este pequeño paraíso no fue tu sueño de castillos y caballeros.
Simplemente fue la meta de tu corazón.

Grita la suegra, pasa el del agua, llega un recibo, cortan la luz, se cae un árbol, se inunda la calle, se descompone el despertador.
Yo tambien soy feliz de esta vida contigo.