Número ochenta y ocho

Un flor te alegra dia, alejando la oscuridad.
La sonrisa que no miente y arriba, como vuelo, entre cerveza, mezcal.

Una vez descubrió que la idea no funcionaba, que el sistema inductivo tendía a fallar.
Se dejo llevar por lo focos, su calor lo logro despertar.

Una noche, mientras nadie lo recordaba, decidió una ultima prueba intentar:
Dilató su corazón en el tiempo, los fracasos y alegrías que hay.

Y esa vez no volvió de sus sueños y tampoco a nadie pareció importar, solo en libros su sonrisa inerte, impregnada con su aroma tenaz.

Solo un sueño mas.

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