Número ochenta y dos

Caminar sin rumbo por la vida no fue tan malo, fue en este rumbo que te encontré.
Si no hubiéramos sufrido nunca nos hubiéramos necesitado. Nunca esa noche nos hubiéramos iluminado el camino mutuamente y ayudado a levantar el rostro para ver el cielo estrellado.

Si nunca hubiéramos tocado fondo; la vida nos hubiera negado conocer al Amor de nuestra vida, ¿no?
Estaríamos felices pero incompletos, seguros pero en búsqueda, amando pero sin ser amados de verdad.

Esa noche, mi saludo de cortesía y tu sonrisa de timidez, se juraron no separase jamás.

sola

Prometido a @AnCarolBardales

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