Número setenta

junto a la playaYo te conocí una tarde. La brisa movia el cortinero sobre tu piel, sobre la cama. Tu dormias y las plantas cantaban. Y reias y yo soñaba.

La luz rompia la oscuridad que la tarde vendia y soportaba su caida lentamente. Un juego en tu rostro, que yo obvservaba sin cansancio. Te amaba.

Y va la brisa junto a mi abrazo y mi suspiro sobre tu cara, ojos que despiertan entre unos sueños se desbaratan pues yo llegaba.

Mil silencios, mil caricas, mil suspiros… Una historia que nunca existio y nunca sera contada.

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