Número secenta y cuatro

 

Maduraste de un golpe.

Un día soltaste mi mano y me hablaste de unas rosas para la estancia, de un viaje largo que viste en el periódico y de una obra de caridad en la ciudad.

Un día propusiste nombres para niños y otro día relegaste a las amistades del pasado a una caja en la bodega.

Una vez dejaste de pensar en el mundo entero para solo pensar en nosotros.

Un día te vi con un recetario mexicano, con una cesta de crouchet y una caminadora en oferta.
Cambiaste para ser quien se adapta al futuro. – Es una buena vida.

:_(
#Sigh

La vida una bolsa de papel

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