Número cuarenta y cuatro

De repente tu mundo tomo luz, la vida inicio el viaje, montas el tranvía y te sientas junto a la ventana.
Siempre buscando la mejor vista.

Sabes?, aún recuerdo tu primer lagrima, tu primer queja, tu primer mirada.

Esperare si es necesario la vida entera a que termines tu viaje, porque la vida entera es lo que tú vales.

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