Número treinta y dos

arbolUn silencio arrulla el iris de tú mirada y mientras tú piel tersa se eriza tras el escalofrió de un recuerdo me sonríes sin mirarme.
Los astros del universo entero me observan guiados por la luz de tú mirada y se alinean en un baile fugaz que con gusto aceptaría como el fin de una era si de tú amor tuviera un poco.
Cuando la sensibilidad de tu trato deja salir a quien oprimes dentro, cuando olvidas tus fracasos y tus triunfos, cuando olvidas todo y no recuerdas ni la primera letra de tú nombre; en ese momento es que se llena de flores la primavera más hermosa que vivimos juntos, cuando los San Juanes bailaban al unísono de tus rizos y tus mejías rosadas hacían suspirar a los zorzales.

el-arbol-se-seca

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