Número veintiocho: La hojarasca

La hojarasca cubrió todo.
El barrio, los caminos y nuestros latidos.
El parque, la plaza y nuestros sentidos.

¿Cómo evitar que la hojarasca llene todo?
Nos amamos y vivimos día a día el cuento que escribimos, nos saltamos las hojas y volvemos borramos y re-escribimos.
Como parar el tiempo para evitar sucumbirnos, como decirte más “Te amo” y menos “Te necesito”.
Para el día que la hojarasca pare, ¿Tú seguirás conmigo?

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