¿Estamos atados, sabes?
Representados en esta historia como las partes complementarias.
Pero no nos amamos, tan solo nos necesitamos.
Necesitamos el Amor del otro, pero aun así, no nos amamos.
Suspiramos con los recuerdos juntos, pero aun así no nos evocamos.
Estamos jodidamente enamorados de otras personas, que fuimos nosotros mismos.
Tenemos los corazones rotos y aun así no los reparamos.
Sin rumbo sigues tu vida.
Sin rumbo dejas mi vida.
Trazas con tiza blanca tu circulo de tranquilidad y vives intranquila.
Caminas. Me olvidas.
Y otro circulo vuelves a trazar.
Solo te pido que me dejes los recuerdos de todas las sonrisas que me negaste.
Entonces apareció el zorro:
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
El principito y el zorro
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve refl exión, añadió:
—¿Qué significa “domesticar”?
—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa “domesticar”?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían
gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? —volvió a preguntar el
principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa “crear vínculos… “
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito
igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no
soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces
tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el
mundo…
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor… creo que ella me ha
domesticado…
—Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
—¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
—¿En otro planeta?
—Sí.
—¿Hay cazadores en ese planeta?
—No.
—¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
—No.
—Nada es perfecto —suspiró el zorro.
El principito y el zorro
Y después volviendo a su idea:
—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se
parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi
vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos
me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y
además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí
algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos
dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un
recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor… domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y
conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen
tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan
amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de
mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de
malos ent endidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…
El principito y el zorro
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las
cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me
sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes
a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se
parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los
jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que
puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo
no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te
domestique…
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme
adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han
domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros.
Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea
podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más
importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque
yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído
quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón
se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres
responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…
—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.
Ella se alejo en el barco llena de las expectativas de un mundo nuevo, con las maletas llenas de sueños y asombrada por las olas que se rompían en el mar.
Al arrancar no vio mi mano despidiéndose desde la orilla.
Ella era feliz, ella es feliz.
Yo, solo fui yo.
Y tuvo que ser en mis sueños donde ella lloro y sufrió desde la orilla de la proa, donde grito desgarrada el alma un “Siempre te ame” que el rugir del mar se trago.
Nunca supe si ella solo fue un sueño o una de esas realidades que solo pasan una vez en la vida y se disuelven como el tiempo que mas se disfruta.
Santiago se abalanzó contra el y lo golpeo ahí donde los sueños nacen.
Le pego tan fuerte que escucho el crujir de mil cristales desplomarse, vio caer en pedazos fotografías familiares que tenia escondidas, juguetes que solo soñó(y en verdad los tuvo en sueños), aptitudes que solo llego a escribir y mil aventuras que leyo.
Santiago lo vio desplomarse con esa sonrisa que nunca perdio; porque cayo valiente, seguro de haber dado la mejor batalla.
Cayo sin ninguna historia -¡Ninguna!- aunque era mejor.
Así nunca sera recordado.
NO ESTAS DEPRIMIDO ESTAS DISTRAIDO.
Distraído de la vida que te puebla.
Tienes corazón, cerebro alma y espíritu, entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.
Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos….
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay 5600 millones. Además nos es tan malo vivir solo, yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque cumplió 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein, interpretaba como nadie a Chopin a los 90, por sólo citar dos casos conocidos.
NO ESTAS DEPRIMIDO ESTAS DISTRAIDO.
Crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado, no hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada, además la vida no te quita cosas, te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba, es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones y la vida es dinámica, está en constante movimiento, por eso sólo debes estar atento al presente, por eso mi madre decía:
“Yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios”
Por eso Jesús decía: “el mañana no interesa, él traerá nueva experiencia, a cada día le basta con su propio afán”.
No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el AMOR, sigue en tu corazón. Quien podría decir que Jesús está muerto. No hay muerte, hay mudanza, y del otro lado te espera gente maravillosa.
Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y madre, que creía que en la pobreza se está más cerca del AMOR, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.
No encuentras la felicidad y es tan fácil, sólo debes escuchar a tu corazón, antes de que intervenga tu cabeza, que está condicionada por la memoria, que complica todo con cosas viejas, con órdenes del pasado, con prejuicios que enferman y encadenan. La cabeza que divide, es decir, empobrece. La cabeza no acepta que la vida es como es, no como debería ser.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está bendito y condena al éxito, que deberá llegar cuando deba. Lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación, ni por compromiso, sino por AMOR. Entonces, habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible, sin esfuerzos, porque te mueve la fuerza natural de la vida. La que me levantó, cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija. La que me mantuvo vivo, cuando los médicos me diagnosticaban, 3 o 4 meses de vida
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.
Recuerda a Jesus:
“Amaras al projimo como a ti mismo”.
Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición, no algo qeu te llegara de afuera además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo.
Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino Chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:
Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto. Tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas…
Y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado.
Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medidas y te darán sin medidas. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. El bien se alimenta de sí mismo. El mal, se destruye asimismo. Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio…
NO ESTAS DEPRIMIDO ESTAS DISTRAIDO.
Si escucharas al otro, al que llevas dentro, sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti, entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión, sino matices y en esa serenidad no buscarías nada, entonces lo encontrarías todo y Estando en el presente dirías y harías lo que hay que hacer a cada momento, natural y graciosamente, sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con el demás fuera plena y al crecer en el AMOR serías más creativo, sin límites ni condiciones.
La ignorancia nos hacer sentir encerrados y mortales, es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.
El miedo nos distrae del AMOR, que es sabio y valiente porque sabe que no hay medidas.
No estas deprimido estas distraído de las maravillas que suceden alrededor tuyo. Desde nacimientos a cosechas, desde revoluciones a conciertos desde campeonatos de futbol a viajes interplanetarios.
No estas deprimido por algo que paso, sino distraído del todo que es ahora mismo.
Facundo Cabral
Facundo Cabral
(La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 22 de mayo de 1937 - Ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011)
¿Recuerdas cuando soñé que éramos niños y vivimos esos cuentos que nunca tuvimos juntos?
Ese día me observabas con la atención de un ave esperando abran la jaula para cambiar el agua y soñar en ser libre al fin.
Yo te vi a color, con la mirada en lo etéreo, concentrada en lo posible e incomprensible, y absorta a lo desconocido me invitaste a jugar a ser mayor, a ser quienes quisimos ser -y no somos-.
Jugamos a placer de un sueño imposible, crecimos, nos enamoramos, nos odiamos, nos vencimos y fuimos más allá donde los colores tampoco existían y los arcoíris solo eran el sueño de un grupo pequeño de seres más ingenuos que nosotros mismos.
Eras bella, tanto como ahora y me mirabas con la seguridad que me miras ahora, absorta a mis locuras e igual pintando sueños en las flores que siempre te regalo.
acaban de escribir algo en una conversacion mia en facebook!. Reviso las conexiones y sale esto. Ya solucione. #fb twitpic.com/9mag7r6 hours ago
Hoy en la U, escuché un "¿Donde estas?"que me partió el alma, mareo, retumbo en los oidos y se metio al centro de mi conciencia. Casi lloro. 8 hours ago
RT: La razón por la cual no estoy en una relación con nadie, es porque siempre me dirían"Decmíe lo que sentís por mi" o "Ponéte pantalones". 9 hours ago